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Este día comenzó casi como cualquier otro. Me desperté sin necesidad de despertador a las 5:50 am (como es ya costumbre con el nuevo horario), fui a la terraza a ver salir el sol y los colores eran simplemente hermosos. Regresé a la cama por 30 minutos más, me levanté, me bañé, alisté las cosas que llevaría (bloqueador, bronceador, una toalla, agua) y a las 7:20 am estaba en la cocina, preparando café.
Agarramos todo lo que llevaríamos, cervezas, jugos, agua, frutas y emprendimos la caminata al muelle, llegamos a las 7:40 am aproximadamente. Todos lucíamos como turistas: con lentes de sol, pareos, oliendo a bronceador y cargando varias caguamas, un six, una bolsa de hielo y demás cosas para el viaje.
Tal vez eran las 8:00 am cuando vimos al capitán que vino a buscarnos (porque nos habíamos equivocado de puerto, la salida era por el otro muelle), subimos todos al taxi y comenzamos el viaje…
Pasamos primero por la casa del capitán Carmelo para tomar una nevera para meter y llevar todo. Cuando llegamos a su casa fue impactante para mí, el capitán vive cerca del muelle donde arriba el ferry y en frente de "Casa coco", una casa a la que fui una noche, quizá 3 meses atrás, y que desde entonces estuve tratando de ubicar sin éxito, era un misterio total, hasta ese día. Lo que me hace darme cuenta que la noche y el día son diferentes, tanto que la percepción de distancia cambia drásticamente. Fue impresionante, ésta casa era mucho más hermosa de día que de noche, luce bastante abandonada pero llena de naturaleza, de vida.
Finalmente llegamos al muelle correcto y emprendimos el viaje. Yo no podía parar de estar emocionada, era un día sencillamente perfecto, con el clima ideal para un paseo en lancha, además estaba con las personas indicadas. Todo estaba alineado para tener un paseo de "esos", un paseo inolvidable.
Subimos a la lancha, nos pusimos los chalecos y, por supuesto, destapamos la primera cerveza y arrancamos. A medio camino vimos una águila pescadora y el capitán (que es un ser maravilloso y consentidor) casi se detuvo para que pudiéramos ver cómo ésta ave pescaba... estuvimos observándola un buen rato hasta que se decidió a dar el clavado. Falló. Continuamos con nuestro recorrido, sin despegar los ojos del águila, hasta que finalmente no pudimos verla más. Minutos después comenzamos a divisar tierra, se veían a lo lejos 2 torres, eran un par de miradores.
Al acercarnos más, vimos un montón de pelícanos blancos, nunca los había visto. Supe que al fin llegamos a la famosa Isla Pájaros, se notaba...
Desembarcamos y empezamos a caminar por una especie de puente que conectaba el muelle con los miradores, fue muy bonito, ver a los costados las aves reposando, tranquilas y llenas de paz, eran Alcatraces, y entre ellos había un macho, nunca antes había visto uno, tenía algo rojo en el cuello, y nos contó el capitán Carmelo que cuando se quieren aparear ese 'algo' rojo se infla como globo para llamar la atención de las hembras.
Después de caminar en medio de las aves, por fin estaba en lo alto del mirador, teniendo una vista de 360º de un paisaje paradisíaco empecé a pensar en qué estaría haciendo un jueves cualquiera por $200 pesos y obviamente no llegué a ningún lugar que se pueda comparar con lo que estaban viendo mis ojos. Nunca en la vida hubiera pensado que gastar $200 pesos en un día iba a darme tanta alegría y paz.
Cuando terminé con mi diálogo interno, me incorporé a la plática que estaban teniendo todos con el capitán, era acerca de los pelícanos y el rol que cada quién desempeña en la cuestión del apareamiento, esto es, las hembras construyen y empollan el nido y los machos recolectan ramas para hacerlo. Hubo dos cosas interesantes que observé mientras los pelícanos hacías sus cosas:
1. A veces los pelícanos roban ramas de otros nidos ya construidos.
2. Cada 4 ó 5 ramas que llevan al nido tienen sexo.
En fin, aves bastante interesantes.
Terminando aquí, nos dirigimos hacia Yalahau, un hermoso ojo de agua. Empezamos a caminar sobre un tipo de puente entre manglares y a los lados, entre los manglares se podía ver un poco el agua, cambiando de color, iba de color ámbar a color turquesa.
En cuanto vi el color del agua quise tirarme y hundirme lo más pronto posible. Y así fue, una de las mejores sensaciones del día. El agua era fresca y dulce, DULCE. ¿Cómo es posible que algo que está en medio del mar pueda ser agua dulce? Es increíble este lugar. Cuando subimos al mirador fue aún más increíble. El paisaje era diferente, estaba lleno naturaleza, era como estar viendo un documental de África o algo así, hasta estábamos esperando que pasaran un grupo de jirafas o elefantes, jaja... creo que fue impactante para todos.
Bajamos lentamente del mirador para darnos el último chapuzón antes de emprender el camino hacia nuestro último destino.
Finalmente llegamos a la Isla de la Pasión, un pequeñísimo pedazo de tierra muy cerca de Holbox, tan cerca que podrías pasar caminando a ella, aunque nunca lo he intentado.
Nos bajamos, comenzamos a caminar y vimos una inmensidad perfecta: el azul del mar, el sonido del viento y del mar, la tranquilidad, el paisaje… TODO.
Todos seguíamos al capitan Carmelo, quien buscaba un pez para darnos una especie de show y aunque nunca lo encontramos tuvimos un gran show. El capitán llevaba un paquete de galletas con el que comenzó a hacer ruido y, para nuestra sorpresa, empezaron a aparecer un montón de iguanas, parecían perros, totalmente familiarizadas con aquel ruido. Fue increíble, apesar de los mosquitos. Las iguanas empezaron a caminar hacia nosotros y el capitán puso unas cuantas galletas en mi mano para que ellas comieran de ahí.
En ese justo momento sentí mucho miedo, sentí que iba a perder un dedo, que me iba a morder, quería gritar pero en vez de eso me reía, reía como pendeja. Fue asombro. La iguana comía con una velocidad imperceptible, por más que intentaba ver cómo comía nunca pude verla, sólo sentirla. Sentía como sacaba la galleta de mi mano y también sentía los mosquitos, mosquitos en todo mi cuerpo, mosquitos en partes de mi cuerpo en los que no deberían estar… salimos corriendo del lugar donde estaban las iguanas y seguimos caminando en el agua. WOW! Dimos la vuelta a Isla de la Pasión caminando y sólo invertimos como 10 minutos, ¡vaya pequeño lugar lleno de belleza!
En fin… fue un día perfecto, un día perfecto con perfectos $200 pesos, con clima perfecto, en lugares perfectos, con personas perfectas. Personas perfectas que tienen que partir: a veces parten del lugar donde se encuentran, a veces partes corazones y a veces parten la madre…
La familia viene y se va y siempre los voy a extrañar. Físicamente ya no están pero estarán por siempre en mi corazón. Gracias por los momentos compartidos, por las risas, las palabras, los silencios… gracias infinitas por los silencios. Son de las pocas personas que hacen tan confortables los silencios. Un millón de gracias por las risas, los insoportable y ridículos ataques de risa, por la deliciosa comida (y la no tan deliciosa también), gracias por cada segundo que compartimos. Buen viaje, buen futuro, buena vida. Los quiero Sebastian y Gilad.
En definitiva fue una perfecta despedida para excelentes personas.
GRACIAS VIDA por la oportunidad que tengo cada día de ver maravillas y conocer gente maravillosa <3
**Gracias por las fotos Sebastian :)








