Supongo que todos los seres humanos tenemos la capacidad de reponernos de semejantes golpes, para unos es más fácil (o difícil) que para otros, pero de una u otra forma logramos superar esas crisis y convertimos ese gran dolor en bonitos recuerdos que llegan a nuestra mente, primero, día con día, luego, mes con mes, año con año, y así sucesivamente… hasta que este recuerdo se desvanece… y no es que olvidemos sino que aceptamos que esas personas ya no están físicamente pero que las podemos buscar siempre en nuestros corazones cuando más las necesitemos.
Estas palabras están escritas justamente pensando en mi abuela, que cumple años el día de hoy; y en mi tío Octavio, quien partió de este sitio justo ayer y a quien considero por mucho la figura de abuelo paterno en mi vida. Nacen de ponerme en sus zapatos y pensar en todo lo que han pasado a lo largo de sus vidas (que han sido bastante extensas): un sinfín de alegrías y suficientes tristezas. En lo que nos falta por vivir a nosotros, los "jóvenes", que si acaso llevamos menos de un tercio de sus vidas vivida. En el dolor que ya sentimos y por el que no quisiéramos volver a pasar pero que sabemos será inevitable, porque nadie ni nada es eterno por más que lo deseemos. En los buenos recuerdos que me quedan de los seres queridos que ya se fueron hace mucho tiempo de mi vida pero que viven en mi corazón, mi alma y mi mente por siempre. En el dolor que me deja la partida del tío Octavio. En las lágrimas que sé se están derramando por él, porque su ausencia se hará notar de manera inmediata y con gran resonancia en la vida de muchas personas, más allá de su familia directa. En el amor. En la familia. En la unidad. En la alegría que me da festejar otro año más de vida de mi abuela. En la ambivalencia de sentimientos que me embargan en el preciso momento en el que escribo estas líneas que dejan de cobrar sentido y comienzan a volverse disparates…
Solo me queda en el corazón agradecer por todas las personas que han estado, están y estarán en mi camino, porque de una u otra forma son luces que me conducen al lugar al que tengo que llegar, sea cual sea…
Buen viaje, tío.
Feliz cumpleaños, abuela.
Los amo, familia. Con ustedes siempre, aunque sea en la distancia, LOS AMO.
Marcela.
